martes, 21 de abril de 2009

“ME QUIERO MUCHO, POQUITO, NADA”

Si te pregunto qué es la autoestima ¿qué me contestarías?
Tal vez me dirías “quererse a uno mismo”, “gustarse”, “valorarse”.
Y sí, pero con eso solo no alcanza.
La autoestima consiste señores, no solo en aceptarse como uno es, sino en estar orgulloso de lo que uno es.
Pero ¿porqué esto no siempre sucede?
La autoestima o autovaloración, comienza desde que somos muy pequeños. Son los padres los que en primer lugar cumplen la función de aprobarnos, aceptarnos, valorarnos o todo lo contrario.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando la mirada de ellos nos devuelve un juicio de valor que no es del todo favorable? Cuando desde los discursos cotidianos, nos convencen de que no somos lo suficientemente inteligentes, lindos o buenos?
Nuestra autoestima en insipiente construcción, se ve amenazada con desmoronarse ante la primera de cambio. Y muchas veces esto termina sucediendo.
Entonces cuando nos convertimos en adultos, una situación laboral, una pelea con la pareja, etc.etc.etc, culmina en una sensación de desvalorización absoluta.
Si para el otro no valgo nada, entonces no valgo nada.
Si nos ponemos a pensar, esto tiene su lógica, ya que si los que nos trajeron a éste mundo no nos valoraron lo suficiente, allá vamos por la vida, sintiéndonos menos que moneda de un centavo y permitiendo en muchos casos que se nos trate como tal.
Por eso te propongo pensar en tus virtudes y fortalezas.
Escribílas si es necesario.
Estoy segura que cuando las tengas escritas delante tuyo vas a sentirte más fuerte y podrás valorarte más, quererte más, respetarte más, y estar más orgulloso de quien sos.
Hasta la próxima amigos, y recuerden que solo respetándonos y queriéndonos podremos lograr que los demás nos respeten y nos quieran.
Y no olviden que espero sus comentarios y sugerencias ya que éstas son muy importantes para que éste sitio siga creciendo.

miércoles, 15 de abril de 2009

¿CON QUIÉN NOS ENOJAMOS CUANDO NOS ENOJAMOS?

¿Alguna vez se pusieron a pensar cuántas de las veces en que nos enojamos con otro, en realidad lo que estábamos haciendo era depositarle un sentimiento que estaba dirigido hacia nosotros mismos?
Y sí, seguramente es más fácil echarle las culpas y reconocer los defectos o carencias en los demás, que asumir los propios.
Hay muchas situaciones en las que sentimos impotencia y frustración por no poder manejar nuestros sentimientos. Y esa imposibilidad de poder poner un límite, o de poder actuar de manera diferente a la que lo hacemos siempre, nos produce una sensación de angustia que se manifiesta a partir del enojo.
Si no asumo mi parte de responsabilidad en las relaciones, si no puedo mirarme y cuestionar mi manera de relacionarme con el otro, no hay posibilidad de cambio.
Porque el cambio, recordemos, debe empezar por uno mismo.
No tenemos derecho a pretender que el otro actúe como a nosotros nos gustaría, o como nosotros lo haríamos.
A lo sumo podremos corrernos de esa relación, si sentimos que ésta nos perjudica.
Pero ¿y si no podemos? ¡Ahí aparece el enojo!
Por otra parte es importante tener en cuenta que, cuando nos quejamos permanentemente de nuestras relaciones, en realidad de alguna manera estamos hablando mal de nosotros mismos.
¿Recuerdan la frase popular que dice “dime con quien andas y te diré quien eres”?
Para reflexionar:
“La primera vez que me engañas la culpa es tuya, la segunda vez que me engañas la culpa es mía”
Me despido por hoy, pero antes, los invito a realizar el siguiente ejercicio:
Cuando se enojen con alguien deténganse un segundo y piensen qué es lo que en verdad les produce el enojo. Si es por algo que el otro les hizo o si es por algo ante lo que ustedes no pudieron responder de manera satisfactoria para ustedes mismos.

Los dejo pensando sobre el tema, y los espero en nuestro próximo encuentro en éste espacio “para sentirnos menos solos”.
Les recuerdo que espero sus comentarios y sugerencias en éste blog o por mail a lmpsicosocial@hotmail.com.

lunes, 13 de abril de 2009

“CARAS Y CARETAS”

En éste encuentro, me pareció interesante hablar sobre las caretas que nos vamos poniendo a lo largo de nuestras vidas.
Esas caretas que nos permiten ocultar nuestro verdadero ser detrás de ellas.
Aquellas que intentan protegernos de todo el daño que los otros pudieran hacernos, y a las que muchas veces no podemos reconocer como tales.
Esas que se nos terminan pegando de tal manera a la piel, que se convierten prácticamente en nuestra propia cara.
Cierto es, que se dificulta demasiado andar por la vida mostrándonos como somos realmente, en todos los ámbitos y con todas las personas con las que nos relacionamos.
Pero, ¡OJO! debemos tener mucho cuidado de que la careta que nos ponemos para vivir cada día, no resulte ser demasiado diferente a nuestra propia cara, porque si no, corremos el riesgo de dejar de ser nosotros mismos para convertirnos en otra persona.
Es verdad que bajar la guardia, sacarnos la careta, mostrarnos tal cual somos, nos deja más expuestos, más vulnerables, pero también nos permite sentir, y vivir nuestra propia vida, y no la de otro.
Y recuerden que:

“EL PEOR DE LOS FRACASOS ES NO HABERLO INTENTADO”.

Entonces les propongo ir quitándonos de a poco las caretas, y mostrarnos ante los demás tal cual somos y es muy probable que nos llevemos una grata sorpresa con los resultados que obtengamos.

Me despido amigos hasta el próximo encuentro y los invito nuevamente a escribirme sus comentarios y sugerencias en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com

sábado, 11 de abril de 2009

“AYÚDATE QUE TE AYUDARÉ”

A menudo solemos poner la carga de nuestras frustraciones o fracasos, en el destino, en la mala suerte o en excusas tales como la envidia que nos tiene los demás.
Hoy les propongo pensar ¿qué sucedió cada vez que las cosas no les salieron como las planearon?
Es verdad que no siempre somos los responsables absolutos de los fracasos o decepciones que atravesamos a lo largo de nuestras vidas.
Pero lo cierto es que somos los únicos, capaces de poder intentar torcer ese rumbo.
Hay un mecanismo de autodestrucción que muchas veces se va enquistando en nosotros, los seres humanos.
Ese, que muchas veces hemos escuchado nombrar como AUTOBOICOT.
Pero ¿porqué nos autoboicoteamos?
En algunos casos, el origen de éste mecanismo, reside en el miedo. El miedo a los cambios, a lo nuevo y por lo tanto desconocido, a una nueva frustración, etc.etc.etc.
En otros casos el autoboicot es la consecuencia de haber escuchado durante mucho tiempo frases como por ejemplo: “ no vas a poder lograrlo” o “ Vos no servís para eso”.
Esto hace que uno se vaya convenciendo a si mismo que nunca lo va a lograr, o que siempre tendrá que esforzarse más que los demás para conseguir lo que se propone.
Es muy común escuchar decir “¿porqué será que todo me cuesta tanto?” o “ cada vez que estoy por cumplir mi objetivo, algo me falla” o “nada me sale bien”, entre muchas otras frases determinantes y categóricas.
Pero ¡Cuidado! Son éstas frases las que, a fuerza de tanto repetirse, se convierten en lo que se llama “profecía auto cumplida”. Es decir que si pienso que no tengo manera de cambiar la historia, mi historia, lo más probable es que así sea.
Porque no lo voy a lograr si no lo intento, y no lo voy a intentar si no lo creo posible.
Por eso, si sos de las personas, que sienten que la vida está siempre en su contra,
te propongo realizar un ejercicio.
Visualizá una situación que deseas con muchas ganas que suceda.
Pensá ¿que pasaría si lograras realizarla? ¿que sensación percibís? Te da miedo? Ansiedad? Culpa?, felicidad? Satisfacción?
Si podes responderte a ésta pregunta, tal vez logres encontrar la respuesta a algunos de los intentos frustrados que tuviste en tu vida.
Tal vez fue el miedo a poder cambiar la historia que te contaron, o la culpa de lograr ser felíz, los que te impidieron concretar tu objetivo.
Adelante animáte a intentar cambiar tu historia, y no olvides la frase bíblica que dice “ayúdate, que te ayudaré”.
Hasta nuestro próximo encuentro en éste espacio “para sentirnos menos solos”.
Espero sus comentarios , preguntas y sugerencias a lmpsicosocial@hotmail.com. Y a través de éste blog.

jueves, 9 de abril de 2009

“LA HISTERIA ¿PROPIEDAD FEMENINA?”

Tuvimos que aguantar durante muchos años que nos dijeran histéricas una y otra vez.
Y sí, esa parecía ser una cualidad exclusivamente femenina.
Tan es así que hasta el mismo Freud se preguntaba “¿Qué quiere la mujer?”
Pero hoy en día la histeria, ya no es propiedad privada de las mujeres.
Pese a que la palabra proviene del latín histerum que quiere decir útero,
cada vez son más los hombres que se manifiestan a partir de conductas histéricas.
Pero ¿porqué sucede esto?
Recordemos que, la palabra histeria, es utilizada vulgarmente para referirse a una actitud en la que, muestro pero no entrego, seduzco pero me niego.
En mi opinión, la clave de esta historia, estaría en uno de los fenómenos de la actualidad: la confusión y cambio de roles.
Si nos ponemos a pensar en los avances logrados por el sexo femenino en los últimos años, tal vez podamos entender un poco más acerca de éste tema.
Nosotras también nos hemos adueñado de muchas cuestiones que hasta hace poco tiempo, les pertenecían exclusivamente a ellos.
A partir de los logros obtenidos después de la denominada “liberación femenina”, las mujeres empezamos a salir a la vida desde un lugar de igualdad y en algunos casos hasta de superioridad respecto del hombre.
Esos avances que se dieron en varios terrenos, también incluyeron el terreno sexual.
Ya no nos quedamos esperando que el hombre que nos gusta se decida a avanzarnos. Por lo tanto tenemos la misma posibilidad que tienen ellos, de ser rechazadas o seducidas y abandonadas.
Y sí mujeres, habrá que aguantarse las consecuencias de nuestro cambio de rol, e intentar soportar la histeria masculina, en otro esfuerzo desesperado por entendernos con los del sexo opuesto.

Hasta nuestro próximo encuentro amigos, y les recuerdo que espero sus preguntas, comentarios y sugerencias en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com.






.

martes, 7 de abril de 2009

SOLOS EN COMPAÑÍA

En este encuentro me gustaría hablar de un tema que parece ser bastante recurrente en los tiempos que vivimos: el sentimiento de soledad.
Y pensaba ¡Que ironía! ¿no? En la era de las comunicaciones, cada vez nos cuesta más comunicarnos.
Estoy cansada de escuchar relatos de desencuentros. Desencuentros con la pareja con los hijos, con los amigos. Y cuando digo desencuentros me refiero a la imposibilidad de entenderlos y de hacernos entender por ellos.
Pero, en primer lugar, me gustaría hacer una distinción entre la soledad real, y el sentimiento de soledad., ya que, la soledad real, es decir la ausencia de compañía, es una instancia muy interesante y hasta necesaria para poder conocerse y aceptarse.
Pero, el sentimiento de soledad en cambio, es aquel que aparece aún estando en compañía de muchas personas, y que muchas veces trae aparejadas cuestiones tales como: la depresión o la angustia, pudiendo llegar inclusive a manifestarse a partir de ataques de pánico.
Y si hablamos de ese estado interior que tanto pesa en al alma, sería bueno preguntarse ¿cuánto hay de responsabilidad personal en éste sentimiento?
Y ¿cuánto de elección no reconocida y no asumida?
Porque la mayor parte de las veces, somos nosotros mismos quienes, con nuestras actitudes y elecciones determinamos que no podemos, no queremos o no sabemos, estar con otras personas y nos vamos aislando de a poco hasta quedarnos cada vez más solos.
Lo cierto es que, para poder estar con otras personas, soportarlas y aceptarlas es necesario comenzar por aprender a estar con uno mismo, soportarse y aceptarse.
Estamos atravesando por una etapa socialmente muy hostil, con escasos momentos para permitirse el disfrute sólo o en compañía, y con demasiadas presiones y obligaciones. Estas situaciones, nos conducen a un estado de alienación, en donde por momentos hasta se dificulta detenerse y mirarse tan sólo por un minuto al espejo, cuanto menos a quienes tenemos a nuestro alrededor.
Para intentar salir de este estado entonces, es necesario poder detenerse un segundo y cuestionarse a raíz del grado de responsabilidad que tenemos en la dificultad para relacionarnos con los demás, para, a partir de allí, intentar corregir algunas de nuestras actitudes que probablemente hayan sido las responsables de conducirnos a él.
Hasta la próxima amigos, y no olviden escribirme sus sugerencias, comentarios y preguntas en éste blog o por mail a lmpsicosocial@hotmail.com.

lunes, 6 de abril de 2009

“NO NOS UNE EL AMOR, SINO EL ESPANTO…”

Éste blog fue pensado desde una necesidad personal de compartir con todos ustedes un espacio en el cual, podamos tratar los temas que nos interesan a casi todas las mujeres y porqué no a unos cuantos hombres.
El objetivo de estos encuentros es que podamos reflexionar juntos a cerca de las diferentes situaciones que vivimos a diario y que por momentos nos angustian y nos hacen sentir muy solos.
El enfoque desde el cual les propongo hacerlo, abarca desde lo personal hasta lo social, ya que muchos de los temas, solo podrán comprenderse desde allí.
Estoy segura de que, al igual que yo, más de una vez, habrán sentido que todo les salía mal, que no podían concretar ningún proyecto, que no lograban entender al sexo opuesto, o que no sabían qué hacer con sus vidas. No desesperen chicas y chicos, ya van a ver que a casi todos nos pasan las mismas cosas.
Hasta muy pronto amigos, los invito a que me escriban a lmpsicosocial@hotmail.com o en éste blog, haciéndome llegar sus preguntas, opiniones y sugerencias acerca de los temas que les gustaría compartir en éste espacio que fue pensado “para sentirnos menos solos”.

“LO QUE NO MATA, FORTALECE”

En una época de crisis social como la que estamos atravesando, es de suma importancia lograr resolver las crisis personales, para poder afrontar el día a día sin morir en el intento.
La palabra crisis tiene, en el significado popular, una connotación absolutamente negativa. Pero, en realidad, las crisis son instancias que deberemos afrontar a lo largo de toda nuestras vidas, y pueden llegar a constituirse en grandes oportunidades de crecimiento, enriquecimiento y experiencia personal.
Que esto suceda o no, dependerá de en qué lugar nos encuentren parados cuando se producen, y además, del modo en que logremos atravesarlas, solos o de la mano de un profesional.
Desde éste espacio, les propongo pensarnos siempre como sujetos activos, que tenemos la posibilidad y la responsabilidad en nuestras manos de generar el cambio, sin sentarnos a esperar que las soluciones venga desde el afuera.
Al momento de atravesar una crisis, tenemos dos posibilidades o nos quedamos inmersos en ella o salimos fortalecidos.
Pero antes de despedirme de ustedes hasta el próximo encuentro, me gustaría compartir unas palabras que escribió Bertolt Brecht:

“No acepten lo habitual como cosa natural,
Pues en tiempo de desorden sangriento,
De confusión organizada,
De arbitrariedad conciente
De humanidad deshumanizada,
Nada debe parecer natural,
Nada debe parecer imposible de cambiar”


Ahora sí, me despido de ustedes queridos amigos, y quedo a la espera de sus sugerencias, preguntas y comentarios en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com