Así comienza un antiguo bolero muy conocido por todos nosotros.
Y continúa diciendo “no merece llamarse mujer…”
Si bien estas palabras tienen una connotación un tanto machista,
Entre nosotras, ¿hay un estado más lindo que el de enamoramiento?
Pero analizando un momento lo que dice la primera frase, les pregunto ¿alguna vez les sucedió que por asomarse demasiado al amor, terminaron cayéndose al vacío?
La verdad es que en muchas veces, se nos hace muy difícil encontrar la justa medida entre asomarnos, pero no demasiado para evitar caernos, y quedarnos resguardados para asegurarnos de que eso no nos vaya a suceder nunca jamás.
Es importante tener en cuenta que, por lo general, la manera en la que abordamos el amor, es muy similar a la que implementamos para manejarnos en los diferentes ámbitos de nuestra vida.
Si solemos ser arriesgados para encarar el trabajo, los estudios, etc., también lo seremos seguramente al momento de involucrarnos en una relación afectiva.
Y si por el contrario somos sobrios y medidos, lo más probable es que vayamos despacio y cautelosamente.
Ahora bien ¿Alguna vez te sentiste defraudada o estafada sentimentalmente en la relación con tu pareja?
De ser así, tal vez deberías reflexionar acerca de las expectativas que depositaste en ella.
Tal vez fueron desmedidas. Posiblemente esperabas poder cubrir espacios que son muy tuyos, y que no le corresponde cubrirlos al otro, sino a vos misma, a partir de tus logros personales e individuales.
Por eso, y como en todas las situaciones conflictivas por las que atravesamos en nuestra vida, lo fundamental es llegar a conocerse para poder comprender qué nos sucede y porqué.
Además es necesario poder trabajar y regular (solo o con la ayuda de un profesional) las ansiedades que muchas veces nos dominan, y los miedos que en ocasiones, terminan paralizándonos.
Me gustaría recordarles algo que en otras oportunidades les he dicho:
No esperen que nadie las quiera más de lo que ustedes se quieren, ni que haga por ustedes, más de lo que ustedes hacen por si mismas.
Para terminar, los invito a reflexionar lo siguiente: Pese a todas las angustias decepciones y dolores que podamos padecer por enamorarnos, siempre está bueno correr el riesgo.
Hasta la próxima amigos, en un nuevo encuentro, para sentirnos más acompañados...
viernes, 21 de agosto de 2009
lunes, 27 de julio de 2009
TENGO CELOS HASTA DEL PENSAMIENTO….
Los celos, conforman un sentimiento que, en su justa medida, puede convertirse en un ingrediente interesante para quien es objeto de ellos, pudiendo hacerlo sentir más querido, más deseado y hasta contribuyendo a reforzar su autoestima.
Eso sí, ¡cuidado con ellos! porque en exceso pueden llegar a originar una verdadera tragedia.
Y si no recordemos a “Otelo” la famosa obra de Shakespeare.
Ahora bien,
¿Porqué se producen?
¿Por exceso de amor hacia el otro o por falta de autoestima?
¿Por un sentimiento de posesión desmedido o por el miedo a la pérdida?
Tal vez por alguno de ellos o quizás por todos ellos juntos.
Muchas veces no son más que la proyección de un sentimiento propio, es decir, creemos ver en nuestra pareja algo que en realidad quisiéramos hacer o que ya estamos haciendo nosotros mismos.
Pero más allá de cuál sea su origen ¿cuándo es que se convierten en un verdadero problema?
Cuando llegan a ser enfermizos y hasta irracionales invadiendo la mente de quién los padece, haciendo que su vida y la del ser amado sean una verdadera tortura.
La desconfianza hacia el ser querido, es sin lugar a dudas un elemento que impide vivir la relación plenamente, que entorpece toda posibilidad de diálogo y entendimiento, Pero lo primordial es poder analizar cuánto hay de realidad en ellos y cuánto de fantasía, para saber si el enemigo al que nos estamos enfrentando está afuera o dentro de nosotros mismos.
Bueno queridos amigos hasta nuestro próximo encuentro y recuerden que siempre espero sus comentarios y sugerencias para que sigamos creciendo juntos.
Los celos, conforman un sentimiento que, en su justa medida, puede convertirse en un ingrediente interesante para quien es objeto de ellos, pudiendo hacerlo sentir más querido, más deseado y hasta contribuyendo a reforzar su autoestima.
Eso sí, ¡cuidado con ellos! porque en exceso pueden llegar a originar una verdadera tragedia.
Y si no recordemos a “Otelo” la famosa obra de Shakespeare.
Ahora bien,
¿Porqué se producen?
¿Por exceso de amor hacia el otro o por falta de autoestima?
¿Por un sentimiento de posesión desmedido o por el miedo a la pérdida?
Tal vez por alguno de ellos o quizás por todos ellos juntos.
Muchas veces no son más que la proyección de un sentimiento propio, es decir, creemos ver en nuestra pareja algo que en realidad quisiéramos hacer o que ya estamos haciendo nosotros mismos.
Pero más allá de cuál sea su origen ¿cuándo es que se convierten en un verdadero problema?
Cuando llegan a ser enfermizos y hasta irracionales invadiendo la mente de quién los padece, haciendo que su vida y la del ser amado sean una verdadera tortura.
La desconfianza hacia el ser querido, es sin lugar a dudas un elemento que impide vivir la relación plenamente, que entorpece toda posibilidad de diálogo y entendimiento, Pero lo primordial es poder analizar cuánto hay de realidad en ellos y cuánto de fantasía, para saber si el enemigo al que nos estamos enfrentando está afuera o dentro de nosotros mismos.
Bueno queridos amigos hasta nuestro próximo encuentro y recuerden que siempre espero sus comentarios y sugerencias para que sigamos creciendo juntos.
miércoles, 13 de mayo de 2009
"SI UNO NO QUIERE, DOS NO PUEDEN"
Muchas veces, en nuestro afán por conseguir estar con la persona que queremos, llegamos a hacer cosas que nunca nos hubiéramos imaginado.
Pero, si bien es cierto que uno no siempre puede decidir de quién enamorarse, también lo es que la elección del objeto de amor, aún siendo inconciente, no es algo casual.
La historia de cada uno de nosotros pesa mucho en ese momento y de ella dependerá a quién elegiremos y cómo nos vincularemos con él.
Cuando aquel o aquella al que le echamos el ojo, nos demuestra un sentimiento de indiferencia o rechazo, tenemos dos caminos:
- o aceptamos su decisión y procesamos el dolor que esto nos produce.
- o continuamos insistiendo, aún a costa de poder toparnos una y otra vez con la negativa de éste.
Ahora bien, si elegimos la primera opción, estaremos demostrando una buena capacidad de tolerancia a la frustración.
Pero si en cambio, ante su negativa, insistimos de una manera casi obsesiva, me pregunto:
¿Cuál es el sentimiento que realmente se pone en juego en ésta instancia?
¿Es amor o capricho?
Cierto es, que debe haber pocas cosas más dolorosas que amar y no ser amado, pero el amor es un sentimiento que no puede ser forzado. Se siente o no.
Lo que sucede, es que hay personas que están acostumbradas al desafío permanente, y para las que un no, es el mejor de los incentivos.
Ésta característica, que es una gran actitud para la vida en general, ya que nos habla de alguien que no se resigna fácilmente, no lo es para los sentimientos.
Porque en ese terreno, “si uno no quiere, dos no pueden”.
Por eso, si al leer éstas líneas te sentís identificado con algunas cuestiones que ellas reflejan, te invito a pensar ¿Cuánto hay de amor y cuánto de desafío personal en tu elección?
Me despido hasta nuestro próximo encuentro agradeciéndoles vuestra atención y quedo a la espera de comentarios, sugerencias y preguntas en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com.
Pero, si bien es cierto que uno no siempre puede decidir de quién enamorarse, también lo es que la elección del objeto de amor, aún siendo inconciente, no es algo casual.
La historia de cada uno de nosotros pesa mucho en ese momento y de ella dependerá a quién elegiremos y cómo nos vincularemos con él.
Cuando aquel o aquella al que le echamos el ojo, nos demuestra un sentimiento de indiferencia o rechazo, tenemos dos caminos:
- o aceptamos su decisión y procesamos el dolor que esto nos produce.
- o continuamos insistiendo, aún a costa de poder toparnos una y otra vez con la negativa de éste.
Ahora bien, si elegimos la primera opción, estaremos demostrando una buena capacidad de tolerancia a la frustración.
Pero si en cambio, ante su negativa, insistimos de una manera casi obsesiva, me pregunto:
¿Cuál es el sentimiento que realmente se pone en juego en ésta instancia?
¿Es amor o capricho?
Cierto es, que debe haber pocas cosas más dolorosas que amar y no ser amado, pero el amor es un sentimiento que no puede ser forzado. Se siente o no.
Lo que sucede, es que hay personas que están acostumbradas al desafío permanente, y para las que un no, es el mejor de los incentivos.
Ésta característica, que es una gran actitud para la vida en general, ya que nos habla de alguien que no se resigna fácilmente, no lo es para los sentimientos.
Porque en ese terreno, “si uno no quiere, dos no pueden”.
Por eso, si al leer éstas líneas te sentís identificado con algunas cuestiones que ellas reflejan, te invito a pensar ¿Cuánto hay de amor y cuánto de desafío personal en tu elección?
Me despido hasta nuestro próximo encuentro agradeciéndoles vuestra atención y quedo a la espera de comentarios, sugerencias y preguntas en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com.
lunes, 4 de mayo de 2009
“NO TODO LO QUE RELUCE ES ORO”
Cada uno de nosotros, simples y a la vez complejos seres humanos, tenemos ciertas necesidades o carencias que nunca se verán saciadas del todo, ya que aún cuando logremos alcanzar el objetivo deseado, uno nuevo aparecerá.
Y esto puede tornarse algo positivo si lo tomamos como una constante motivación para la vida, pero si en cambio, ante la imposibilidad de conseguir lo que deseamos sobreviene la frustración, podrá también aparecer en escena un sentimiento destructivo llamado: ENVIDIA.
Cabe aclarar que cuando alguien dice sentir “envidia sana” está faltando a la verdad o confundiéndola con la admiración, ya que la envidia consiste en el odio que nos producen los logros del otro y el deseo de que pierda aquello que tiene y que nosotros queremos y creemos que nunca podremos tener.
“Envidia es la tristeza por el bien ajeno y pesar por la felicidad del otro.” dice Merixtell Hernández
Como verán, es un sentimiento de lo más improductivo y dañino hasta para nosotros mismos, porque las fuerzas que deberían estar dirigidas hacia la construcción, lo están hacia la destrucción y esto nos aleja cada vez más de nuestras metas.
Alguien dijo alguna vez: “Si miras mi éxito, mira también mi sacrificio”
Y esto es un factor muy importante a tener en cuenta, ya que cuando le envidiamos algo a alguien, rara vez nos ponemos a pensar cuánto le costó llegar a obtenerlo y si estaríamos dispuestos a pasar por lo mismo por lo que él pasó, para conseguirlo.
Para terminar, me gustaría destacar algunas cuestiones significativas a tener en cuenta para no dejarnos atrapar por ella:
1) No desperdiciar nuestras energías viviendo a través de la vida de los otros, ya que esto nos haría perder de vista nuestras metas.
2) Tratar de que los logros del otro se conviertan en un incentivo para intentar alcanzar los propios.
3) Intentar ver más allá de lo que nuestros ojos miran. No olvidar que muchas veces “las apariencias engañan” y que “no todo lo que reluce es oro”.
Me despido de ustedes hasta el próximo encuentro en este espacio propuesto para sentirnos menos solos. Y no olviden escribirme sus comentarios, críticas y sugerencias, ya que ellas son muy apreciadas por mi y me ayudan a mejorar constantemente.
Desde ya muchas gracias.
Y esto puede tornarse algo positivo si lo tomamos como una constante motivación para la vida, pero si en cambio, ante la imposibilidad de conseguir lo que deseamos sobreviene la frustración, podrá también aparecer en escena un sentimiento destructivo llamado: ENVIDIA.
Cabe aclarar que cuando alguien dice sentir “envidia sana” está faltando a la verdad o confundiéndola con la admiración, ya que la envidia consiste en el odio que nos producen los logros del otro y el deseo de que pierda aquello que tiene y que nosotros queremos y creemos que nunca podremos tener.
“Envidia es la tristeza por el bien ajeno y pesar por la felicidad del otro.” dice Merixtell Hernández
Como verán, es un sentimiento de lo más improductivo y dañino hasta para nosotros mismos, porque las fuerzas que deberían estar dirigidas hacia la construcción, lo están hacia la destrucción y esto nos aleja cada vez más de nuestras metas.
Alguien dijo alguna vez: “Si miras mi éxito, mira también mi sacrificio”
Y esto es un factor muy importante a tener en cuenta, ya que cuando le envidiamos algo a alguien, rara vez nos ponemos a pensar cuánto le costó llegar a obtenerlo y si estaríamos dispuestos a pasar por lo mismo por lo que él pasó, para conseguirlo.
Para terminar, me gustaría destacar algunas cuestiones significativas a tener en cuenta para no dejarnos atrapar por ella:
1) No desperdiciar nuestras energías viviendo a través de la vida de los otros, ya que esto nos haría perder de vista nuestras metas.
2) Tratar de que los logros del otro se conviertan en un incentivo para intentar alcanzar los propios.
3) Intentar ver más allá de lo que nuestros ojos miran. No olvidar que muchas veces “las apariencias engañan” y que “no todo lo que reluce es oro”.
Me despido de ustedes hasta el próximo encuentro en este espacio propuesto para sentirnos menos solos. Y no olviden escribirme sus comentarios, críticas y sugerencias, ya que ellas son muy apreciadas por mi y me ayudan a mejorar constantemente.
Desde ya muchas gracias.
martes, 21 de abril de 2009
“ME QUIERO MUCHO, POQUITO, NADA”
Si te pregunto qué es la autoestima ¿qué me contestarías?
Tal vez me dirías “quererse a uno mismo”, “gustarse”, “valorarse”.
Y sí, pero con eso solo no alcanza.
La autoestima consiste señores, no solo en aceptarse como uno es, sino en estar orgulloso de lo que uno es.
Pero ¿porqué esto no siempre sucede?
La autoestima o autovaloración, comienza desde que somos muy pequeños. Son los padres los que en primer lugar cumplen la función de aprobarnos, aceptarnos, valorarnos o todo lo contrario.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando la mirada de ellos nos devuelve un juicio de valor que no es del todo favorable? Cuando desde los discursos cotidianos, nos convencen de que no somos lo suficientemente inteligentes, lindos o buenos?
Nuestra autoestima en insipiente construcción, se ve amenazada con desmoronarse ante la primera de cambio. Y muchas veces esto termina sucediendo.
Entonces cuando nos convertimos en adultos, una situación laboral, una pelea con la pareja, etc.etc.etc, culmina en una sensación de desvalorización absoluta.
Si para el otro no valgo nada, entonces no valgo nada.
Si nos ponemos a pensar, esto tiene su lógica, ya que si los que nos trajeron a éste mundo no nos valoraron lo suficiente, allá vamos por la vida, sintiéndonos menos que moneda de un centavo y permitiendo en muchos casos que se nos trate como tal.
Por eso te propongo pensar en tus virtudes y fortalezas.
Escribílas si es necesario.
Estoy segura que cuando las tengas escritas delante tuyo vas a sentirte más fuerte y podrás valorarte más, quererte más, respetarte más, y estar más orgulloso de quien sos.
Hasta la próxima amigos, y recuerden que solo respetándonos y queriéndonos podremos lograr que los demás nos respeten y nos quieran.
Y no olviden que espero sus comentarios y sugerencias ya que éstas son muy importantes para que éste sitio siga creciendo.
Tal vez me dirías “quererse a uno mismo”, “gustarse”, “valorarse”.
Y sí, pero con eso solo no alcanza.
La autoestima consiste señores, no solo en aceptarse como uno es, sino en estar orgulloso de lo que uno es.
Pero ¿porqué esto no siempre sucede?
La autoestima o autovaloración, comienza desde que somos muy pequeños. Son los padres los que en primer lugar cumplen la función de aprobarnos, aceptarnos, valorarnos o todo lo contrario.
Ahora bien, ¿qué pasa cuando la mirada de ellos nos devuelve un juicio de valor que no es del todo favorable? Cuando desde los discursos cotidianos, nos convencen de que no somos lo suficientemente inteligentes, lindos o buenos?
Nuestra autoestima en insipiente construcción, se ve amenazada con desmoronarse ante la primera de cambio. Y muchas veces esto termina sucediendo.
Entonces cuando nos convertimos en adultos, una situación laboral, una pelea con la pareja, etc.etc.etc, culmina en una sensación de desvalorización absoluta.
Si para el otro no valgo nada, entonces no valgo nada.
Si nos ponemos a pensar, esto tiene su lógica, ya que si los que nos trajeron a éste mundo no nos valoraron lo suficiente, allá vamos por la vida, sintiéndonos menos que moneda de un centavo y permitiendo en muchos casos que se nos trate como tal.
Por eso te propongo pensar en tus virtudes y fortalezas.
Escribílas si es necesario.
Estoy segura que cuando las tengas escritas delante tuyo vas a sentirte más fuerte y podrás valorarte más, quererte más, respetarte más, y estar más orgulloso de quien sos.
Hasta la próxima amigos, y recuerden que solo respetándonos y queriéndonos podremos lograr que los demás nos respeten y nos quieran.
Y no olviden que espero sus comentarios y sugerencias ya que éstas son muy importantes para que éste sitio siga creciendo.
miércoles, 15 de abril de 2009
¿CON QUIÉN NOS ENOJAMOS CUANDO NOS ENOJAMOS?
¿Alguna vez se pusieron a pensar cuántas de las veces en que nos enojamos con otro, en realidad lo que estábamos haciendo era depositarle un sentimiento que estaba dirigido hacia nosotros mismos?
Y sí, seguramente es más fácil echarle las culpas y reconocer los defectos o carencias en los demás, que asumir los propios.
Hay muchas situaciones en las que sentimos impotencia y frustración por no poder manejar nuestros sentimientos. Y esa imposibilidad de poder poner un límite, o de poder actuar de manera diferente a la que lo hacemos siempre, nos produce una sensación de angustia que se manifiesta a partir del enojo.
Si no asumo mi parte de responsabilidad en las relaciones, si no puedo mirarme y cuestionar mi manera de relacionarme con el otro, no hay posibilidad de cambio.
Porque el cambio, recordemos, debe empezar por uno mismo.
No tenemos derecho a pretender que el otro actúe como a nosotros nos gustaría, o como nosotros lo haríamos.
A lo sumo podremos corrernos de esa relación, si sentimos que ésta nos perjudica.
Pero ¿y si no podemos? ¡Ahí aparece el enojo!
Por otra parte es importante tener en cuenta que, cuando nos quejamos permanentemente de nuestras relaciones, en realidad de alguna manera estamos hablando mal de nosotros mismos.
¿Recuerdan la frase popular que dice “dime con quien andas y te diré quien eres”?
Para reflexionar:
“La primera vez que me engañas la culpa es tuya, la segunda vez que me engañas la culpa es mía”
Me despido por hoy, pero antes, los invito a realizar el siguiente ejercicio:
Cuando se enojen con alguien deténganse un segundo y piensen qué es lo que en verdad les produce el enojo. Si es por algo que el otro les hizo o si es por algo ante lo que ustedes no pudieron responder de manera satisfactoria para ustedes mismos.
Los dejo pensando sobre el tema, y los espero en nuestro próximo encuentro en éste espacio “para sentirnos menos solos”.
Les recuerdo que espero sus comentarios y sugerencias en éste blog o por mail a lmpsicosocial@hotmail.com.
Y sí, seguramente es más fácil echarle las culpas y reconocer los defectos o carencias en los demás, que asumir los propios.
Hay muchas situaciones en las que sentimos impotencia y frustración por no poder manejar nuestros sentimientos. Y esa imposibilidad de poder poner un límite, o de poder actuar de manera diferente a la que lo hacemos siempre, nos produce una sensación de angustia que se manifiesta a partir del enojo.
Si no asumo mi parte de responsabilidad en las relaciones, si no puedo mirarme y cuestionar mi manera de relacionarme con el otro, no hay posibilidad de cambio.
Porque el cambio, recordemos, debe empezar por uno mismo.
No tenemos derecho a pretender que el otro actúe como a nosotros nos gustaría, o como nosotros lo haríamos.
A lo sumo podremos corrernos de esa relación, si sentimos que ésta nos perjudica.
Pero ¿y si no podemos? ¡Ahí aparece el enojo!
Por otra parte es importante tener en cuenta que, cuando nos quejamos permanentemente de nuestras relaciones, en realidad de alguna manera estamos hablando mal de nosotros mismos.
¿Recuerdan la frase popular que dice “dime con quien andas y te diré quien eres”?
Para reflexionar:
“La primera vez que me engañas la culpa es tuya, la segunda vez que me engañas la culpa es mía”
Me despido por hoy, pero antes, los invito a realizar el siguiente ejercicio:
Cuando se enojen con alguien deténganse un segundo y piensen qué es lo que en verdad les produce el enojo. Si es por algo que el otro les hizo o si es por algo ante lo que ustedes no pudieron responder de manera satisfactoria para ustedes mismos.
Los dejo pensando sobre el tema, y los espero en nuestro próximo encuentro en éste espacio “para sentirnos menos solos”.
Les recuerdo que espero sus comentarios y sugerencias en éste blog o por mail a lmpsicosocial@hotmail.com.
lunes, 13 de abril de 2009
“CARAS Y CARETAS”
En éste encuentro, me pareció interesante hablar sobre las caretas que nos vamos poniendo a lo largo de nuestras vidas.
Esas caretas que nos permiten ocultar nuestro verdadero ser detrás de ellas.
Aquellas que intentan protegernos de todo el daño que los otros pudieran hacernos, y a las que muchas veces no podemos reconocer como tales.
Esas que se nos terminan pegando de tal manera a la piel, que se convierten prácticamente en nuestra propia cara.
Cierto es, que se dificulta demasiado andar por la vida mostrándonos como somos realmente, en todos los ámbitos y con todas las personas con las que nos relacionamos.
Pero, ¡OJO! debemos tener mucho cuidado de que la careta que nos ponemos para vivir cada día, no resulte ser demasiado diferente a nuestra propia cara, porque si no, corremos el riesgo de dejar de ser nosotros mismos para convertirnos en otra persona.
Es verdad que bajar la guardia, sacarnos la careta, mostrarnos tal cual somos, nos deja más expuestos, más vulnerables, pero también nos permite sentir, y vivir nuestra propia vida, y no la de otro.
Y recuerden que:
“EL PEOR DE LOS FRACASOS ES NO HABERLO INTENTADO”.
Entonces les propongo ir quitándonos de a poco las caretas, y mostrarnos ante los demás tal cual somos y es muy probable que nos llevemos una grata sorpresa con los resultados que obtengamos.
Me despido amigos hasta el próximo encuentro y los invito nuevamente a escribirme sus comentarios y sugerencias en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com
Esas caretas que nos permiten ocultar nuestro verdadero ser detrás de ellas.
Aquellas que intentan protegernos de todo el daño que los otros pudieran hacernos, y a las que muchas veces no podemos reconocer como tales.
Esas que se nos terminan pegando de tal manera a la piel, que se convierten prácticamente en nuestra propia cara.
Cierto es, que se dificulta demasiado andar por la vida mostrándonos como somos realmente, en todos los ámbitos y con todas las personas con las que nos relacionamos.
Pero, ¡OJO! debemos tener mucho cuidado de que la careta que nos ponemos para vivir cada día, no resulte ser demasiado diferente a nuestra propia cara, porque si no, corremos el riesgo de dejar de ser nosotros mismos para convertirnos en otra persona.
Es verdad que bajar la guardia, sacarnos la careta, mostrarnos tal cual somos, nos deja más expuestos, más vulnerables, pero también nos permite sentir, y vivir nuestra propia vida, y no la de otro.
Y recuerden que:
“EL PEOR DE LOS FRACASOS ES NO HABERLO INTENTADO”.
Entonces les propongo ir quitándonos de a poco las caretas, y mostrarnos ante los demás tal cual somos y es muy probable que nos llevemos una grata sorpresa con los resultados que obtengamos.
Me despido amigos hasta el próximo encuentro y los invito nuevamente a escribirme sus comentarios y sugerencias en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com
sábado, 11 de abril de 2009
“AYÚDATE QUE TE AYUDARÉ”
A menudo solemos poner la carga de nuestras frustraciones o fracasos, en el destino, en la mala suerte o en excusas tales como la envidia que nos tiene los demás.
Hoy les propongo pensar ¿qué sucedió cada vez que las cosas no les salieron como las planearon?
Es verdad que no siempre somos los responsables absolutos de los fracasos o decepciones que atravesamos a lo largo de nuestras vidas.
Pero lo cierto es que somos los únicos, capaces de poder intentar torcer ese rumbo.
Hay un mecanismo de autodestrucción que muchas veces se va enquistando en nosotros, los seres humanos.
Ese, que muchas veces hemos escuchado nombrar como AUTOBOICOT.
Pero ¿porqué nos autoboicoteamos?
En algunos casos, el origen de éste mecanismo, reside en el miedo. El miedo a los cambios, a lo nuevo y por lo tanto desconocido, a una nueva frustración, etc.etc.etc.
En otros casos el autoboicot es la consecuencia de haber escuchado durante mucho tiempo frases como por ejemplo: “ no vas a poder lograrlo” o “ Vos no servís para eso”.
Esto hace que uno se vaya convenciendo a si mismo que nunca lo va a lograr, o que siempre tendrá que esforzarse más que los demás para conseguir lo que se propone.
Es muy común escuchar decir “¿porqué será que todo me cuesta tanto?” o “ cada vez que estoy por cumplir mi objetivo, algo me falla” o “nada me sale bien”, entre muchas otras frases determinantes y categóricas.
Pero ¡Cuidado! Son éstas frases las que, a fuerza de tanto repetirse, se convierten en lo que se llama “profecía auto cumplida”. Es decir que si pienso que no tengo manera de cambiar la historia, mi historia, lo más probable es que así sea.
Porque no lo voy a lograr si no lo intento, y no lo voy a intentar si no lo creo posible.
Por eso, si sos de las personas, que sienten que la vida está siempre en su contra,
te propongo realizar un ejercicio.
Visualizá una situación que deseas con muchas ganas que suceda.
Pensá ¿que pasaría si lograras realizarla? ¿que sensación percibís? Te da miedo? Ansiedad? Culpa?, felicidad? Satisfacción?
Si podes responderte a ésta pregunta, tal vez logres encontrar la respuesta a algunos de los intentos frustrados que tuviste en tu vida.
Tal vez fue el miedo a poder cambiar la historia que te contaron, o la culpa de lograr ser felíz, los que te impidieron concretar tu objetivo.
Adelante animáte a intentar cambiar tu historia, y no olvides la frase bíblica que dice “ayúdate, que te ayudaré”.
Hasta nuestro próximo encuentro en éste espacio “para sentirnos menos solos”.
Espero sus comentarios , preguntas y sugerencias a lmpsicosocial@hotmail.com. Y a través de éste blog.
Hoy les propongo pensar ¿qué sucedió cada vez que las cosas no les salieron como las planearon?
Es verdad que no siempre somos los responsables absolutos de los fracasos o decepciones que atravesamos a lo largo de nuestras vidas.
Pero lo cierto es que somos los únicos, capaces de poder intentar torcer ese rumbo.
Hay un mecanismo de autodestrucción que muchas veces se va enquistando en nosotros, los seres humanos.
Ese, que muchas veces hemos escuchado nombrar como AUTOBOICOT.
Pero ¿porqué nos autoboicoteamos?
En algunos casos, el origen de éste mecanismo, reside en el miedo. El miedo a los cambios, a lo nuevo y por lo tanto desconocido, a una nueva frustración, etc.etc.etc.
En otros casos el autoboicot es la consecuencia de haber escuchado durante mucho tiempo frases como por ejemplo: “ no vas a poder lograrlo” o “ Vos no servís para eso”.
Esto hace que uno se vaya convenciendo a si mismo que nunca lo va a lograr, o que siempre tendrá que esforzarse más que los demás para conseguir lo que se propone.
Es muy común escuchar decir “¿porqué será que todo me cuesta tanto?” o “ cada vez que estoy por cumplir mi objetivo, algo me falla” o “nada me sale bien”, entre muchas otras frases determinantes y categóricas.
Pero ¡Cuidado! Son éstas frases las que, a fuerza de tanto repetirse, se convierten en lo que se llama “profecía auto cumplida”. Es decir que si pienso que no tengo manera de cambiar la historia, mi historia, lo más probable es que así sea.
Porque no lo voy a lograr si no lo intento, y no lo voy a intentar si no lo creo posible.
Por eso, si sos de las personas, que sienten que la vida está siempre en su contra,
te propongo realizar un ejercicio.
Visualizá una situación que deseas con muchas ganas que suceda.
Pensá ¿que pasaría si lograras realizarla? ¿que sensación percibís? Te da miedo? Ansiedad? Culpa?, felicidad? Satisfacción?
Si podes responderte a ésta pregunta, tal vez logres encontrar la respuesta a algunos de los intentos frustrados que tuviste en tu vida.
Tal vez fue el miedo a poder cambiar la historia que te contaron, o la culpa de lograr ser felíz, los que te impidieron concretar tu objetivo.
Adelante animáte a intentar cambiar tu historia, y no olvides la frase bíblica que dice “ayúdate, que te ayudaré”.
Hasta nuestro próximo encuentro en éste espacio “para sentirnos menos solos”.
Espero sus comentarios , preguntas y sugerencias a lmpsicosocial@hotmail.com. Y a través de éste blog.
jueves, 9 de abril de 2009
“LA HISTERIA ¿PROPIEDAD FEMENINA?”
Tuvimos que aguantar durante muchos años que nos dijeran histéricas una y otra vez.
Y sí, esa parecía ser una cualidad exclusivamente femenina.
Tan es así que hasta el mismo Freud se preguntaba “¿Qué quiere la mujer?”
Pero hoy en día la histeria, ya no es propiedad privada de las mujeres.
Pese a que la palabra proviene del latín histerum que quiere decir útero,
cada vez son más los hombres que se manifiestan a partir de conductas histéricas.
Pero ¿porqué sucede esto?
Recordemos que, la palabra histeria, es utilizada vulgarmente para referirse a una actitud en la que, muestro pero no entrego, seduzco pero me niego.
En mi opinión, la clave de esta historia, estaría en uno de los fenómenos de la actualidad: la confusión y cambio de roles.
Si nos ponemos a pensar en los avances logrados por el sexo femenino en los últimos años, tal vez podamos entender un poco más acerca de éste tema.
Nosotras también nos hemos adueñado de muchas cuestiones que hasta hace poco tiempo, les pertenecían exclusivamente a ellos.
A partir de los logros obtenidos después de la denominada “liberación femenina”, las mujeres empezamos a salir a la vida desde un lugar de igualdad y en algunos casos hasta de superioridad respecto del hombre.
Esos avances que se dieron en varios terrenos, también incluyeron el terreno sexual.
Ya no nos quedamos esperando que el hombre que nos gusta se decida a avanzarnos. Por lo tanto tenemos la misma posibilidad que tienen ellos, de ser rechazadas o seducidas y abandonadas.
Y sí mujeres, habrá que aguantarse las consecuencias de nuestro cambio de rol, e intentar soportar la histeria masculina, en otro esfuerzo desesperado por entendernos con los del sexo opuesto.
Hasta nuestro próximo encuentro amigos, y les recuerdo que espero sus preguntas, comentarios y sugerencias en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com.
.
Y sí, esa parecía ser una cualidad exclusivamente femenina.
Tan es así que hasta el mismo Freud se preguntaba “¿Qué quiere la mujer?”
Pero hoy en día la histeria, ya no es propiedad privada de las mujeres.
Pese a que la palabra proviene del latín histerum que quiere decir útero,
cada vez son más los hombres que se manifiestan a partir de conductas histéricas.
Pero ¿porqué sucede esto?
Recordemos que, la palabra histeria, es utilizada vulgarmente para referirse a una actitud en la que, muestro pero no entrego, seduzco pero me niego.
En mi opinión, la clave de esta historia, estaría en uno de los fenómenos de la actualidad: la confusión y cambio de roles.
Si nos ponemos a pensar en los avances logrados por el sexo femenino en los últimos años, tal vez podamos entender un poco más acerca de éste tema.
Nosotras también nos hemos adueñado de muchas cuestiones que hasta hace poco tiempo, les pertenecían exclusivamente a ellos.
A partir de los logros obtenidos después de la denominada “liberación femenina”, las mujeres empezamos a salir a la vida desde un lugar de igualdad y en algunos casos hasta de superioridad respecto del hombre.
Esos avances que se dieron en varios terrenos, también incluyeron el terreno sexual.
Ya no nos quedamos esperando que el hombre que nos gusta se decida a avanzarnos. Por lo tanto tenemos la misma posibilidad que tienen ellos, de ser rechazadas o seducidas y abandonadas.
Y sí mujeres, habrá que aguantarse las consecuencias de nuestro cambio de rol, e intentar soportar la histeria masculina, en otro esfuerzo desesperado por entendernos con los del sexo opuesto.
Hasta nuestro próximo encuentro amigos, y les recuerdo que espero sus preguntas, comentarios y sugerencias en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com.
.
martes, 7 de abril de 2009
SOLOS EN COMPAÑÍA
En este encuentro me gustaría hablar de un tema que parece ser bastante recurrente en los tiempos que vivimos: el sentimiento de soledad.
Y pensaba ¡Que ironía! ¿no? En la era de las comunicaciones, cada vez nos cuesta más comunicarnos.
Estoy cansada de escuchar relatos de desencuentros. Desencuentros con la pareja con los hijos, con los amigos. Y cuando digo desencuentros me refiero a la imposibilidad de entenderlos y de hacernos entender por ellos.
Pero, en primer lugar, me gustaría hacer una distinción entre la soledad real, y el sentimiento de soledad., ya que, la soledad real, es decir la ausencia de compañía, es una instancia muy interesante y hasta necesaria para poder conocerse y aceptarse.
Pero, el sentimiento de soledad en cambio, es aquel que aparece aún estando en compañía de muchas personas, y que muchas veces trae aparejadas cuestiones tales como: la depresión o la angustia, pudiendo llegar inclusive a manifestarse a partir de ataques de pánico.
Y si hablamos de ese estado interior que tanto pesa en al alma, sería bueno preguntarse ¿cuánto hay de responsabilidad personal en éste sentimiento?
Y ¿cuánto de elección no reconocida y no asumida?
Porque la mayor parte de las veces, somos nosotros mismos quienes, con nuestras actitudes y elecciones determinamos que no podemos, no queremos o no sabemos, estar con otras personas y nos vamos aislando de a poco hasta quedarnos cada vez más solos.
Lo cierto es que, para poder estar con otras personas, soportarlas y aceptarlas es necesario comenzar por aprender a estar con uno mismo, soportarse y aceptarse.
Estamos atravesando por una etapa socialmente muy hostil, con escasos momentos para permitirse el disfrute sólo o en compañía, y con demasiadas presiones y obligaciones. Estas situaciones, nos conducen a un estado de alienación, en donde por momentos hasta se dificulta detenerse y mirarse tan sólo por un minuto al espejo, cuanto menos a quienes tenemos a nuestro alrededor.
Para intentar salir de este estado entonces, es necesario poder detenerse un segundo y cuestionarse a raíz del grado de responsabilidad que tenemos en la dificultad para relacionarnos con los demás, para, a partir de allí, intentar corregir algunas de nuestras actitudes que probablemente hayan sido las responsables de conducirnos a él.
Hasta la próxima amigos, y no olviden escribirme sus sugerencias, comentarios y preguntas en éste blog o por mail a lmpsicosocial@hotmail.com.
Y pensaba ¡Que ironía! ¿no? En la era de las comunicaciones, cada vez nos cuesta más comunicarnos.
Estoy cansada de escuchar relatos de desencuentros. Desencuentros con la pareja con los hijos, con los amigos. Y cuando digo desencuentros me refiero a la imposibilidad de entenderlos y de hacernos entender por ellos.
Pero, en primer lugar, me gustaría hacer una distinción entre la soledad real, y el sentimiento de soledad., ya que, la soledad real, es decir la ausencia de compañía, es una instancia muy interesante y hasta necesaria para poder conocerse y aceptarse.
Pero, el sentimiento de soledad en cambio, es aquel que aparece aún estando en compañía de muchas personas, y que muchas veces trae aparejadas cuestiones tales como: la depresión o la angustia, pudiendo llegar inclusive a manifestarse a partir de ataques de pánico.
Y si hablamos de ese estado interior que tanto pesa en al alma, sería bueno preguntarse ¿cuánto hay de responsabilidad personal en éste sentimiento?
Y ¿cuánto de elección no reconocida y no asumida?
Porque la mayor parte de las veces, somos nosotros mismos quienes, con nuestras actitudes y elecciones determinamos que no podemos, no queremos o no sabemos, estar con otras personas y nos vamos aislando de a poco hasta quedarnos cada vez más solos.
Lo cierto es que, para poder estar con otras personas, soportarlas y aceptarlas es necesario comenzar por aprender a estar con uno mismo, soportarse y aceptarse.
Estamos atravesando por una etapa socialmente muy hostil, con escasos momentos para permitirse el disfrute sólo o en compañía, y con demasiadas presiones y obligaciones. Estas situaciones, nos conducen a un estado de alienación, en donde por momentos hasta se dificulta detenerse y mirarse tan sólo por un minuto al espejo, cuanto menos a quienes tenemos a nuestro alrededor.
Para intentar salir de este estado entonces, es necesario poder detenerse un segundo y cuestionarse a raíz del grado de responsabilidad que tenemos en la dificultad para relacionarnos con los demás, para, a partir de allí, intentar corregir algunas de nuestras actitudes que probablemente hayan sido las responsables de conducirnos a él.
Hasta la próxima amigos, y no olviden escribirme sus sugerencias, comentarios y preguntas en éste blog o por mail a lmpsicosocial@hotmail.com.
lunes, 6 de abril de 2009
“NO NOS UNE EL AMOR, SINO EL ESPANTO…”
Éste blog fue pensado desde una necesidad personal de compartir con todos ustedes un espacio en el cual, podamos tratar los temas que nos interesan a casi todas las mujeres y porqué no a unos cuantos hombres.
El objetivo de estos encuentros es que podamos reflexionar juntos a cerca de las diferentes situaciones que vivimos a diario y que por momentos nos angustian y nos hacen sentir muy solos.
El enfoque desde el cual les propongo hacerlo, abarca desde lo personal hasta lo social, ya que muchos de los temas, solo podrán comprenderse desde allí.
Estoy segura de que, al igual que yo, más de una vez, habrán sentido que todo les salía mal, que no podían concretar ningún proyecto, que no lograban entender al sexo opuesto, o que no sabían qué hacer con sus vidas. No desesperen chicas y chicos, ya van a ver que a casi todos nos pasan las mismas cosas.
Hasta muy pronto amigos, los invito a que me escriban a lmpsicosocial@hotmail.com o en éste blog, haciéndome llegar sus preguntas, opiniones y sugerencias acerca de los temas que les gustaría compartir en éste espacio que fue pensado “para sentirnos menos solos”.
El objetivo de estos encuentros es que podamos reflexionar juntos a cerca de las diferentes situaciones que vivimos a diario y que por momentos nos angustian y nos hacen sentir muy solos.
El enfoque desde el cual les propongo hacerlo, abarca desde lo personal hasta lo social, ya que muchos de los temas, solo podrán comprenderse desde allí.
Estoy segura de que, al igual que yo, más de una vez, habrán sentido que todo les salía mal, que no podían concretar ningún proyecto, que no lograban entender al sexo opuesto, o que no sabían qué hacer con sus vidas. No desesperen chicas y chicos, ya van a ver que a casi todos nos pasan las mismas cosas.
Hasta muy pronto amigos, los invito a que me escriban a lmpsicosocial@hotmail.com o en éste blog, haciéndome llegar sus preguntas, opiniones y sugerencias acerca de los temas que les gustaría compartir en éste espacio que fue pensado “para sentirnos menos solos”.
“LO QUE NO MATA, FORTALECE”
En una época de crisis social como la que estamos atravesando, es de suma importancia lograr resolver las crisis personales, para poder afrontar el día a día sin morir en el intento.
La palabra crisis tiene, en el significado popular, una connotación absolutamente negativa. Pero, en realidad, las crisis son instancias que deberemos afrontar a lo largo de toda nuestras vidas, y pueden llegar a constituirse en grandes oportunidades de crecimiento, enriquecimiento y experiencia personal.
Que esto suceda o no, dependerá de en qué lugar nos encuentren parados cuando se producen, y además, del modo en que logremos atravesarlas, solos o de la mano de un profesional.
Desde éste espacio, les propongo pensarnos siempre como sujetos activos, que tenemos la posibilidad y la responsabilidad en nuestras manos de generar el cambio, sin sentarnos a esperar que las soluciones venga desde el afuera.
Al momento de atravesar una crisis, tenemos dos posibilidades o nos quedamos inmersos en ella o salimos fortalecidos.
Pero antes de despedirme de ustedes hasta el próximo encuentro, me gustaría compartir unas palabras que escribió Bertolt Brecht:
“No acepten lo habitual como cosa natural,
Pues en tiempo de desorden sangriento,
De confusión organizada,
De arbitrariedad conciente
De humanidad deshumanizada,
Nada debe parecer natural,
Nada debe parecer imposible de cambiar”
Ahora sí, me despido de ustedes queridos amigos, y quedo a la espera de sus sugerencias, preguntas y comentarios en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com
La palabra crisis tiene, en el significado popular, una connotación absolutamente negativa. Pero, en realidad, las crisis son instancias que deberemos afrontar a lo largo de toda nuestras vidas, y pueden llegar a constituirse en grandes oportunidades de crecimiento, enriquecimiento y experiencia personal.
Que esto suceda o no, dependerá de en qué lugar nos encuentren parados cuando se producen, y además, del modo en que logremos atravesarlas, solos o de la mano de un profesional.
Desde éste espacio, les propongo pensarnos siempre como sujetos activos, que tenemos la posibilidad y la responsabilidad en nuestras manos de generar el cambio, sin sentarnos a esperar que las soluciones venga desde el afuera.
Al momento de atravesar una crisis, tenemos dos posibilidades o nos quedamos inmersos en ella o salimos fortalecidos.
Pero antes de despedirme de ustedes hasta el próximo encuentro, me gustaría compartir unas palabras que escribió Bertolt Brecht:
“No acepten lo habitual como cosa natural,
Pues en tiempo de desorden sangriento,
De confusión organizada,
De arbitrariedad conciente
De humanidad deshumanizada,
Nada debe parecer natural,
Nada debe parecer imposible de cambiar”
Ahora sí, me despido de ustedes queridos amigos, y quedo a la espera de sus sugerencias, preguntas y comentarios en éste blog o a lmpsicosocial@hotmail.com
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)